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Instalación y mantenimiento

Empresas de mantenimiento e instalaciones: cómo gestionarlas para que nada se pierda entre la calle y la oficina

Por Gabriel Mazón Morote, Ingeniero Electrónico y Automático Industrial8 min de lectura

Una empresa de mantenimiento e instalaciones vive de un circuito que se repite cada día: entra un aviso, alguien va, vuelve un parte y sale una factura. Y, si hay contratos de mantenimiento, una revisión que hay que programar cada cierto tiempo. Cuando ese circuito se rompe, casi nunca es porque la gente trabaje mal: es porque lo que pasa en la calle no llega entero a la oficina. Esta guía cuenta dónde se pierde, qué lo arregla y cómo empezar sin cambiar toda la empresa.

El circuito de una empresa de instalaciones

Da igual que hagas climatización y frío, calefacción, fontanería, electricidad o gas. El camino de cada trabajo es el mismo:

  1. Entra el aviso, por teléfono, por WhatsApp o por correo, y alguien lo apunta (o no).
  2. Se asigna a un técnico y se le hace hueco en una agenda que suele estar llena.
  3. El técnico va, con lo que sepa del cliente y de la máquina.
  4. Vuelve el parte: qué se hizo, cuánto tiempo, qué material y si hay que volver.
  5. Se factura, y si hay contrato, se apunta la próxima revisión.

Cada paso lo hace una persona distinta, en un sitio distinto. Por eso la información se queda por el camino.

Dónde se pierde la información

El parte llega tarde, incompleto o no llega

Se rellena a boli en la furgoneta, se queda en la guantera o llega el viernes. Y hasta que no llega, no se factura. Un dueño lo contaba así:

«antes tenía que estar esperando a que los trabajadores me hicieran llegar los partes de alguna forma»

Lo contamos a fondo en cómo conseguir que el parte se rellene de verdad.

El técnico llega sin historia

Qué modelo era, qué se le cambió la última vez, qué contó el cliente por teléfono. Si no lo sabe, va sin la pieza y toca un segundo desplazamiento.

«Cada aviso que realizamos vamos un poco a ciegas sin saber que nos encontramos»

La revisión depende de que alguien se acuerde

El contrato está firmado, pero programar la visita, avisar al cliente y mandarle el informe depende de una memoria. El que lo paga lo nota:

«Te pasan la revision pero no te dan el informe»

Tienes el detalle en revisiones de mantenimiento sin perder ninguna.

La agenda se rompe a media mañana

Un técnico no llega, un cliente anula o entra una urgencia, y recolocar el día se hace por teléfono, uno a uno. Lo vemos en la agenda de una empresa de instalaciones.

Todo vive en una cabeza

Qué cliente tiene contrato, qué se le prometió, qué material falta. Funciona mientras esa persona esté; el día que falta, se ve todo lo que hacía.

Por qué contratar a alguien más no lo arregla

La reacción natural es pensar que falta gente en la oficina. Pero una persona más persiguiendo partes sigue persiguiendo partes. El problema no es cuántos sois, es que la información no está en un sitio: llega por cinco canales, en cinco formatos, y alguien tiene que juntarla a mano. Mientras eso no cambie, cada persona nueva hereda el mismo trabajo.

Qué tiene que tener la herramienta

Hay muchos programas de partes, y muchos acaban en un cajón. Por lo que cuenta el propio sector, los que se quedan cumplen esto:

  • Al técnico le cuesta menos que el papel. Si rellenar el parte cuesta más que escribirlo a boli, se deja. Por eso lo mejor es que no escriba: que lo cuente en voz alta al terminar y lo repase antes de mandarlo.
  • La oficina lo ve al momento, con sus fotos y el material, y lo da por bueno o lo devuelve sin llamar a nadie.
  • Cada máquina tiene su historia, sacada de los partes, y el técnico la ve antes de ir.
  • La próxima revisión se apunta sola al cerrar el trabajo.
  • Se habla con lo que ya tenéis: la facturación, la gestoría, el WhatsApp. No hace falta tirar nada.
  • Alguien lo pone en marcha con vosotros. Es lo que más falla: el programa existe, pero nadie lo implanta.

¿Dónde se te para a ti el circuito?

En una reunión de 30 minutos, sin coste, nos cuentas cómo os llega hoy un aviso hasta que se factura y te decimos por dónde empezaríamos. Si vemos que no te hace falta, te lo decimos.

Cómo empezar sin cambiar toda la empresa

Nadie cambia cómo trabaja su empresa de un día para otro. Lo sensato es un piloto pequeño: dos semanas, la oficina y dos técnicos, con sus avisos, sus partes y sus revisiones en un solo sitio. El precio, cerrado antes de empezar. Y si al acabar la oficina no nota la diferencia, se para ahí.

Trabajamos desde Orihuela, en la Vega Baja; en Alicante y Murcia podemos ir a vuestra nave, y en el resto de España, en remoto. Lo tienes todo en cómo trabajamos con empresas de instalación y mantenimiento.

Preguntas frecuentes

¿Sirve para cualquier oficio, o solo para climatización?

Para cualquiera con técnicos fuera: climatización y frío, calefacción, fontanería, electricidad, gas o mantenimiento de instalaciones. El circuito es el mismo (aviso, visita, parte, factura); lo que cambia son los campos del parte.

Ya probamos un programa de partes y los técnicos volvieron al papel.

Es lo más habitual, y casi nunca es culpa de los técnicos: si rellenar el parte cuesta más que el papel, se deja. Por eso aquí el técnico no escribe, lo cuenta en voz alta, y alguien lo pone en marcha con vosotros.

¿Tengo que dejar el programa de facturación que uso?

No. Se conecta a lo que ya tenéis. Cambiar de herramienta es la última opción, y si algo no se deja conectar, se dice antes de empezar.

¿Trabajáis en mi zona?

Trabajamos desde Orihuela (Alicante). En las provincias de Alicante y Murcia podemos ir en persona; en el resto de España y fuera, en remoto.

¿Te suena tu día a día en esto?

Lo vemos juntos en una reunión de diagnóstico, sin coste y sin compromiso. Si automatizar no te compensa todavía, te lo decimos.